La primera pasarela de Colombiamoda 2026 dejó claro el mensaje de esta edición: la autenticidad es el nuevo lujo. La encargada de dar apertura fue la diseñadora colombiana Manuela Álvarez, quien presentó Oh My Heart, una colección que encontró en la artesanía y la emoción el punto de encuentro entre tradición e innovación.
La propuesta se construyó a partir de siluetas fluidas, vestidos de gran movimiento, sastrería relajada, transparencias y capas que envolvieron el cuerpo con naturalidad. Una paleta dominada por tonos neutros, complementada con acentos de rojo, reforzó el carácter íntimo y expresivo de la colección.
El verdadero protagonista, sin embargo, fue el trabajo artesanal. Bordados en chaquiras, chapilla y tejido de punto hicieron parte del desarrollo de las prendas, resultado de un proceso colaborativo con maestros artesanos de diferentes regiones del país. A esto se sumó una exploración del cuero mediante técnicas de trenzado, estampación, tinturado y termoformado manual, demostrando que la innovación también puede nacer desde el oficio.
El cierre de la pasarela estuvo marcado por una de las piezas más memorables de la noche: una gabardina confeccionada completamente a mano en fibra de cumare, desarrollada junto a artesanos de Leticia. La prenda llevó esta técnica ancestral a una escala inédita dentro de la indumentaria, convirtiéndose en un símbolo del potencial creativo de la artesanía colombiana.
Más que inaugurar una semana de la moda, Manuela Álvarez presentó una colección que reafirma el valor de los procesos hechos a mano y el diálogo permanente entre diseño contemporáneo e identidad. Una apertura que recordó que, en la moda colombiana, el verdadero lujo sigue estando en las manos que crean.








