La vuelta al mundo sin salir de Cali:
Hay historias que empiezan en un lugar y terminan encontrando su hogar en otro. La de La Voltaire comenzó hace siete años, en una estación del metro de París que llevaba ese mismo nombre, cuando Liliana, una caleña que hacía un intercambio en Francia, conoció a quien hoy es su esposo. Él era francés, ella colombiana, y aunque sus mundos parecían estar a kilómetros de distancia, decidieron apostar por una vida juntos en Cali.
De ese amor nació La Voltaire, un pequeño pedacito de Francia hecho restaurante. Un lugar donde quisieron traer no solo los sabores de su país, sino también esa sensación de hogar que él había dejado atrás. Escargots, entrecote de París, vinos franceses, pastelería y coctelería se mezclan con una ciudad que los recibió y que hoy también hace suyo ese rincón francés.
“Queríamos traer un pedacito de Francia a Cali”, cuenta Liliana. Y quizás eso es lo más bonito de La Voltaire: que detrás de cada plato hay una historia de dos personas que encontraron en medio de dos culturas una forma de construir la suya propia.
x Valeria Prato




